Hace unos años surgió en Estados Unidos un curioso movimiento de agitación cultural y hormonal llamado Guerrilla Girls con un eslógan algo populista pero con más razón que un santo (no varón, claro): "El Senado es más progresista que Hollywood: Senadoras, 9%. Directoras, 4%". Luego se les iba un poco la pinza elucubrando sobre la simbología fálica, machista y hasta aria del Oscar, pero eso era otra historia. Porque la verdad histórica es clara, candente y casi testosterónica: hasta que llegó el "huracán Kathryn", sólo una directora acarició las formas masculinas de la preciada estatuilla: la......[ + ]
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