Uno de mis traumas de infancia es no haber podido ir al estreno de «La próxima estación», la película que mi padre rodó en 1981. No me dejaron ir porque la historia era demasiado adulta para mí (un embarazo juvenil). Así que mis hermanos mayores se fueron al estreno tan campantes y yo me quedé en casa con mi hermana pequeña y con la frustración de saber que mi padre no hacía las películas para mí. Porque yo entonces creía que mi padre hacía pelis para que yo las viera. Las del niño Lolo García («La guerra de papá» y «Tobi») o «Buenas noches, señor monstruo», el musical que hizo con el grupo Re......[ + ]
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